Réquiem para un ser de luz: Socorro Bastida Muro

Por Óscar Flores Martínez

Hay seres de luz que nos iluminan de manera decisiva con su ejemplo de vivir y compartir la vida. Que nos tocan en momentos decisivos de nuestra vida con su sola presencia, con palabras de aliento; a veces con una intercesión crucial, otras con apenas una indicación. Sin esperar nada o demandar algo a cambio. Sin imponer una visión del mundo, incentivando siempre que cada individuo desarrolle su propia personalidad y/o visión del mundo.

Así fue la maestra Socorro Bastida Muro (Ciudad de México, 24 de junio de 1925-19 de septiembre de 2020), quien falleció de causas naturales, tranquilamente dicen sus allegados, en su departamento en la colonia Condesa.

Una mujer quien abrazó la danza desde niña, pues apunta Sylvia Ramírez –en su semblanza de Socorro Bastida para el homenaje “Una vida dedicada a la danza”– que ingresó a la Escuela Nacional de Danza a la edad de siete años.

La danza, en retribución, la abrasó a ella también a ella desde niña. Pues, cómo explicar la anécdota que Sylvia Ramírez comparte: “…cuando la invitaron a una fiesta de cumpleaños y al estar comiendo el pastel ella lloraba porque había faltado a su clase de danza”.

Lo que hubiera sido en otra persona una anécdota afectada, para Socorro Bastida revela que la infancia es destino, que las brasas del arte la transfiguraron para que llegara a ser una de las mejores bailarinas de su época, una destacadísima docente, una coreógrafa sólida, una repositora con sólidos conocimientos de estilos y técnicas, una promotora cultural creativa, una directora de escuela eficaz, entre un largo etcétera.

En su período de formación en México y el extranjero absorbió las enseñanzas de notables y heterogéneas personalidades como Nellie Campobello, Linda Costa, Tessy Marcué, Grisha Navibach, Anatole Oboukhoff, Felia Doubrovska, Muriel Stuart, Pamela May, David Hatch Walker, entre otros.

Fue becaria de instituciones como The School of American Ballet de Nueva York; School of the Royal Ballet, Londres; Texas Christian University, Fort Worth, Texas: Faculty Teachers Annual Summer School; Universidad de Chichester, Londres.

Compartió escenario –ya sea en diferentes rangos o como pares– con intérpretes del Ballets de la Ciudad de México, Ballet Clásico de México, Ballet de Cámara, Ballet Concierto, Quintento, Ballet Popular de México, etc.; así como agrupaciones extranjeras tales como Ballet Russe del Coronel de Basil, Ballet de George Balanchine y William Dollar, Ballet de Nana Gollner y Paul Petroff, Ballet de Alicia Alonso.

Fue dirigida por grandes coreógrafos y directores de compañías como la ya referida Nellie Campobello, Serge Unger, Magda Montoya, Michel Panaieff, George Balanchine, William Dollar, Alicia Markova, Anton Dolin, Anna Sokolow, Nana Goldner, Paul Petroff, por mencionar algunos.

Pero su deseo de conocer nuevos territorios la llevó lo mismo a explorar la danza moderna; la fusión del jazz con el ballet que tuvo un período intenso en la década de los sesenta del siglo pasado; la danza para televisión en programas como “México es así” donde bailó e hizo coreografías para 57 emisiones; incluso el teatro de revista.

Mención aparte merece su incursión a la danza folclórica escénica, territorio que puede detectarse en algunos números que hizo con el Ballet Popular de México en 1958 durante una gira europea. Al parecer el mismo año en que se une al Ballet de México, que –menciona Sylvia Ramírez– “… constituyó una embajada folklórica  mexicana con dirección a Canadá, con Amalia Hernández… entre otros”.

Ya formalmente integrada al Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, permanece en dicha agrupación por seis años como bailarina principal y maestra encargada del entrenamiento clásico.

También se desempeñó como Coordinadora Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del IMSS, Subdirectora de la Escuela Nacional de Danza Contemporánea en el Sistema Nacional para la Enseñanza Profesional de la Danza, Directora del Seminario del Taller Coreográfico de la UNAM, Secretaria Académica de la Especialidad en Danza Clásica de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea.

Recibió distinciones como la Medalla Una vida en la danza, la Medalla Ignacio Manuel Altamirano como Reconocimiento Docente durante 40 años, la Medalla por Desempeño Académico y la Medalla de la Academia de la Danza Mexicana LX Aniversario. Así como reconocimiento también del INBA de Mujeres en el Arte por su trayectoria docente y profesional.

Resulta muy difícil contener en unas cuantas páginas una vida artística tan rica y diversa como la de Socorro Bastida. Cabe recordar que el pasado cinco de marzo de este año se presentó el libro Danza, vida y salud. Socorro Bastida, la danza clásica y moderna en el Instituto Mexicano del Seguro Social de Roxana Nadal Villalobos.

Para mí, queda sólo agradecer infinitamente el apoyo que siempre tuvo para Producciones Pasión por la Danza. Aceptando ser jurado desde la primera edición del Concurso Pasión por la Danza.

Tanto como al asentir dar varios cursos de técnica clásica dirigidos a estudiantes de danza de academias particulares. Además de hacer el remontaje de una variación del ballet Esmeralda para una concursante.

Visto en perspectiva, me resulta muy conmovedor haber sido testigo de que una maestra con más de medio siglo de experiencia docente en las principales escuelas profesionales de danza del país, una profesora en cuyos alumnos pueden identificarse muchísimas de las primeras figuras que han pisado los escenarios en México, haya tenido la magnanimidad de ofrecer siempre la evaluación justa, el comentario constructivo para maestros de danza y sus estudiantes que se encontraban en sus primeros años en formación, incluso que sus academias se encontraban lejos de los principales centros culturales de nuestra nación.

Esto me lleva otra vez a otra anécdota de infancia de Socorro Bastida que nos trae Sylvia Ramírez. Bastida contó que una de sus primeras mentoras, famosa bailarina y maestra de ballet “no la quería mucho por ser ‘morenita’, ya que sólo le gustaban las ´güeritas´”.

Yo interpreto esto como un ejemplo de resiliencia pura. De cómo se sublima un individuo ante un estado o situación adversos.

Querida maestra Bastida, como dice una oración por los difuntos en la tradición bizantina tenga usted el descanso eterno “en un lugar luminoso, en un oasis, en un lugar de frescura, lejos de todo sufrimiento, dolor o lamento”. Usted que no sólo nos dio enseñanza de danza sino también, quizá más importante, lecciones de vida.

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