Participaron escuelas del INBAL y compañías independientes en el Día Internacional de la Danza en la Plaza Ángel Salas

La celebración del Día Internacional de la Danza se colmó de ritmos. La gente bailó, zapateó, aplaudió y estuvo atenta mientras los grupos dancísticos interpretaban sus coreografías en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque, la que inició a las 10:00 y concluyó después de las 20:00 horas. 

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) se unió al festejo de bailarines, coreógrafos y amantes de la danza en todo el mundo, presentando compañías que interpretaron desde danza clásica y folclórica, así como danzón, tango, coreografías contemporáneas que siempre sorprenden, como las del Ceprodac y Asaltodiario.

A esta celebración internacional se sumó la Compañía Nacional de Danza con la presentación del ballet Giselle en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes. El Teatro de la Danza Guillermina Bravo inició el ciclo Cuerpos en Revueltas con la artista Minako Seki de Japón al presentar la obra Human Form (danza butoh).

Escuelas profesionales de danza del INBAL y compañías independientes no cesaron de bailar en la Plaza Ángel Salas del Centro Cultural del Bosque en donde se congregaron niños, niñas, adolescentes e incluso adultos mayores, todos los sectores de la sociedad fueron incluidos, hubo actividades para todos los gustos y edades.

Durante la maratónica sesión de ritmos destacó la presentación del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) del INBAL, que venía de presentar fragmentos de la obra Héroes, de Lidya Romero, en la Unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional, ante estudiantes de diversas escuelas superiores.

La celebración del Día Internacional de la Danza es una tradición en nuestra cultura dancística, es un festejo en el que espectadores y participantes se unen en la comunión del cuerpo, la música y la danza, en ese orden, señaló Marco Antonio Silva, director del Ceprodac.

La danza es una fuerza fundamental y un impulso creativo, dijo el coreógrafo, quien comentó que en el IPN los habían acogido 2 mil 500 personas, en una de sus Intervenciones Dancísticas en Espacios Alternativos (IDEAs).

Al grupo Con la juventud al revés correspondió abrir el programa vespertino en la Plaza Ángel Salas. Huellas de ébano fue la coreografía que presentaron bajo la dirección de Jesús Ortiz.

Al término, un grupo de mujeres admiró al resto de participantes, Lilia Angélica, Rosa María, María del Rosario y Martha, comentaron que ellas son parte del grupo representativo, quienes acuden a los diferentes eventos a que son invitados.

María del Rosario indicó que ella toma clase con el maestro Ortiz desde hace 24 años, antes de que se formara el grupo, mientras que Martha dijo que ella ingresó cuando se integraron hace 19 años; todas afirmaron que les encanta bailar, las mantiene activas, con mucha energía, conocen gente y lo que más les gusta es recibir el reconocimiento y aplauso del público.

Del danzón a la salsa 140 años fue el programa que, bajo la dirección de Félix Rentería, realizaron los bailarines del Grupo Villa Olímpica y estudiantes de la Escuela del Ballet Folklórico de México.

El danzón mexicano tiene estilo propio, afirmó el maestro Rentería, quien reconoció que es un baile originario de Cuba, pero México ha fijado sus propias reglas de pasos y vestimenta, además que la dotación de instrumentos de la orquesta también es diferente.

Mencionó que el Día Internacional de la Danza es momento para que diferentes grupos se presenten con sus estilos y ritmos para disfrute del público. Durante la presentación estrenaron la pieza Félix el embajador del danzón, la cual interpretó el propio Rentería.

Flamenco de luna y duende fue el programa de la compañía Caña y Candela Pura que dirige Lourdes Ancona, al presentarse con dos guitarristas, cajón y palmas.

El circo y sus malabares fue otro de los espectáculos que más gustó a chicos y grandes, Cirko de Mente cautivó con Circo Tresoldi, montaje que combina música, gestualidad, malabarismo y equilibrio en cuerda floja.

Con tres coreografías, la agrupación Anajnu Veatem deleitó a los asistentes con sus danzas judías, que con un colorido vestuario y coordinados movimientos, conquistaron al público que los premió con una larga ovación.

Una demostración de cómo se baila tango la dieron los integrantes de Íntimo Tango con su programa Chanta cuatro; entre el público no faltó quien quiso imitar los movimientos.

Héroes, pieza de Lidya Romero, que habla sobre la importancia de la empatía y reconocerse en el otro, fue lo que presentó el Ceprodac.

La música moderna y los movimientos del hip-hop permitieron que los más jóvenes se contagiaran del ritmo. Always in the game de Alejandro Galindo fue la obra que presentó el grupo Smokers que integran 40 bailarines.

Asaltodiario siempre sorprende con sus presentaciones al irrumpir en la escena cotidiana y alterar la rutina de los espectadores. Cuadrilla trabajando fue el asalto escénico que presentaron para culminar un día de mucha acción y emociones en el recinto del INBAL.

Fuente: INBAL

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