Más allá del mundo de las sensaciones y los sentimientos

Por Óscar Flores Martínez

Con motivo de la presentación del libro Aproximación a 75 años de Ballet, Danza Moderna y Contemporánea en el Estado de Veracruz (1940-2015) de Daniel E. Acevedo Ituarte, en las actividades del XI Festival de Danza Jorge Luis Ortíz redacté este texto que reproduzco a continuación.

En el obituario escrito por Marina Harss acerca de Genevieve Oswald –la mítica curadora de la División de Danza Jerome Robbins de la Biblioteca Pública de Nueva York–, la periodista rescata un párrafo que Oswald redactó para un artículo sobre la Colección, publicado en el New York Times, en 1954, que sintetiza de manera contundente la importancia del conocimiento de un arte, en esencia, efímero. 

«Es importante que el público pueda obtener información sobre la Danza, porque el arte de la Danza puede fortalecerse considerablemente –y establecerse más firmemente– si su público está bien informado»[1], apuntó en dicha ocasión Oswald.

Desafortunadamente, en el medio dancístico está muy arraigada la visión de únicamente “vivir” la Danza hasta sus últimas consecuencias, de imbuirse y perderse en el frenesí del movimiento, ya que la Danza sólo existe en el aquí y en el ahora.

Si el movimiento –como deduce Anaximandro– implica un cambio constante y, por ende, construcción y destrucción de algo, ¿qué pasa cuando cesa el movimiento? ¿Qué queda tras el movimiento cuando el cuerpo se detiene?

Esto nos lleva a inferir que la Danza no sólo se “vive”, sino también se “piensa”. Reflexionar sobre la Danza nos permite trascender lo efímero, ir más allá del mundo de las sensaciones y los sentimientos.

Reflexionar sobre la Danza sería entonces la fuerza motriz para generar información para que este arte pueda ordenarse y fortalecerse teóricamente desde múltiples campos de estudio: la técnica, la crítica, la historia, entre un largo etcétera.

Abordar la Danza desde un punto teórico es una tarea relativamente reciente en el ámbito internacional. Los primeros escritos sobre manuales de danza pueden ubicarse entre la Alta Edad Media y el Renacimiento. El primer gran libro teórico sobre la Danza (Cartas sobre la Danza y los Ballets de Jean George Noverre) se publica en 1760. Las primeras críticas de espectáculos de Danza se difunden a mediados del siglo XIX. Los primeros estudios antropológicos sobre danzas se editan a inicios del siglo XX.

En México, las reseñas y críticas sobre espectáculos dancísticos empiezan a surgir en la segunda parte del siglo XIX. Y será a lo largo del siglo XX que intermitentemente aparecerán artículos, libros, investigaciones –muchos de éstos como esfuerzos individuales– e instituciones que aborden a la Danza desde una perspectiva teórica.

Vale la pena enfatizar el nacimiento de tres instituciones mexicanas en las cuales se generan investigación y publicaciones en forma sistemática: el Fondo Nacional para el Desarrollo de la Danza Popular Mexicana (FONADAN), el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM (IIE) y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (CENIDID).

El FONADAN fue un fideicomiso dedicado a la investigación de las múltiples manifestaciones músico-dancísticas de nuestro país que estuvo activo entre 1972 y 1985, el cual convocó a todo un grupo multidisciplinario conformado por etnomusicólogos, coreógrafos y bailarines, etnólogos, fotógrafos, cineastas, productores y expertos en la radio y la televisión, antropólogos, así como compañías disqueras y de publicaciones de libros y folletos.

Entre sus objetivos se encontraban investigar, estudiar, registrar y difundir la música y la danza popular mexicana; tomar las medidas pertinentes para registrar estas manifestaciones, para ofrecer al público mexicano, un panorama completo y veraz de nuestras danzas, entre algunos otros[2].

El IIE tiene su origen en 1935, cuando el historiador del arte mexicano Manuel Toussaint fundó el Laboratorio de Arte, origen del IIE “que tiene como tareas fundamentales el estudio de la historia, la teoría y la crítica del arte, así como la conservación y la defensa del patrimonio artístico nacional en sus diferentes periodos: prehispánico, colonial, moderno y contemporáneo”. El IIE tiene a Alberto Dallal como único investigador especialista en Danza, quien ha publicado diversos libros sobre el tema[3].

Respecto al CENIDID, cabe apuntar que se funda el 14 de enero de 1983, teniendo entre sus propósitos iniciales “articular teoría y práctica en textos accesibles y atractivos, analizar las propuestas conceptuales y estéticas que definen la variedad de estilos según los periodos históricos y resguardar los materiales que dan fe de la trayectoria de los grandes creadores de la danza y su relación con el arte escénico”[4].

Desde la última década del siglo pasado, se han manifestado esfuerzos independientes de estudiar la Danza, algunos de ellos incluso publicados por organismos culturales estatales, desde una perspectiva de Historia Regional.

Esto puede interpretarse como un natural reacción promovida por un proceso crítico que denunciaba que la Historia y la Historiografía de la danza mexicana únicamente se ocupaba de lo acontecido en la capital del país.

Es en este apartado donde puede ubicarse el libro que ahora nos ocupa: Aproximación a 75 años de Ballet, Danza Moderna y Contemporánea en el Estado de Veracruz (1940-2015) de Daniel E. Acevedo Ituarte.

Daniel Acevedo realiza un notable trabajo de compilación de fuentes documentales escritas, iconográficas, audiovisuales y orales, a partir de las cuales el autor va armando un panorama del devenir histórico de los géneros dancísticos referidos en el título del libro a través de sus artistas, compañías, centros educativos (formales e informales), así como eventos ocurridos en las principales ciudades del Estado de Veracruz.

Acevedo logra traer al lector contemporáneo –en la medida de lo posible– información histórica proveniente de las fuentes documentales disponibles en la actualidad sobre personalidades que se ubicaban más en el mito, como es el caso de Pedro (Ruiz) de la Sota.

A lo largo de esta investigación, el autor construye vasos comunicantes no solo entre artistas de seis generaciones que transitan en diversos tiempos y espacios, sino cómo éstos pasan a través de instituciones y centros educativos, anotando los resultados tangibles e intangibles de este devenir.

Con gran tino, Acevedo Ituarte nos ofrece la mirada inversa a lo que la historiografía de la danza mexicana nos daba. Es decir, lo usual fue que los historiadores narraban lo acaecido en la Ciudad de México a los creadores de la danza y como breve colofón la descripción de algún hecho que estos artistas realizaban fuera de la capital del país.

En esta investigación, Acevedo nos describe primero la génesis de estos artistas al interior de las ciudades veracruzanas, para después informar la migración temporal o permanente de ellos a la Ciudad de México, pero también a otros centros urbanos del país como Puebla, Tijuana, Mérida, et al; incluso al extranjero.

Más aún, el autor también nos habla de las migraciones de artistas de otras latitudes y cómo se insertan en el movimiento dancístico veracruzano, sus resultados así como, en su caso, las causas y efectos de su salida del territorio veracruzano.

El objetivo central de la presente investigación es tan rico en información como ambicioso. En estas páginas vemos los primeros resultados de una pesquisa que se llevó a cabo en poco más de una década (2005 a 2016). Seguramente en un futuro cercano este trabajo tendrá actualizaciones, se ahondará en aspectos, se añadirán artistas, se aportarán más datos.

Lo cierto es que, para los llamados millennials (los nacidos entre 1981-1993), pero sobre todo, para la inminente Generación Z (1994 a la fecha), este libro será referente indispensable para conocer la identidad de la danza veracruzana de buena parte del siglo XX y el actual siglo XXI.


[1] Harss, Marina. (29 de marzo de 2019). Genevieve Oswald, Innovative and Eclectic Dance Archivist, Dies at 97. New York Times, p. A26.

[2] Sosa, Carlos Emilio. (2015). El FONADAN, una larga vida dedicada a la investigación de nuestra música y danza tradicional (1972 – 1985). abril 29, 2016, de El rincón histórico de Carlos Emilio Sitio web: http://carlosemilio89.blogspot.com/2015/02/el-fonadan-una-larga-vida-dedicada-la.html

[3] Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. (2019). Instituto. abril 29, 2019, de Instituto de Investigaciones Estéticas. Sitio web: http://www.esteticas.unam.mx/instituto

[4] Centro Nacional de Información, Documentación e Investigación de la Danza José Limón. (2019). Presentación. abril 29, 2019, de CENEDID/INBA Sitio web: https://cenididanza.inba.gob.mx/index.php/presentacion/el-cenidid

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