La obra Tratados de Lumínica, de Óscar Ruvalcaba, una metáfora en busca de la evocación poética

Con la convicción de que mente, cuerpo y espíritu no son entidades divorciadas, sino que constituyen una sola esencia, el bailarín y coreógrafo Óscar Ruvalcaba Pérez creó la pieza Tratados de Lumínica, en la que recupera la dimensión metafórica y poética del cuerpo como un cosmos, obra que se presentará en La Caja de la Ex Esmeralda (San Fernando núm. 14, colonia Guerrero), donde ofrecerá funciones del 23 al 26 de mayo, y del 30 de mayo al 2 de junio, a las 18:00 horas. 

El artista comparte que el detonador de su pieza es la imagen errónea de una mente o un espíritu divorciados del cuerpo. Al respecto, explica que prevalece la idea de que el cuerpo es mecánico, perecedero, pero que la mente y el espíritu son eternos.

“La danza ha hecho evidente que no es así. Creo que una visión holística parecería más adecuada, pues cuerpo y persona, actualmente, son una sola entidad. La tricotomía mente-cuerpo-espíritu es un absurdo”, aseveró.

Así, en Tratados de Lumínica intenta recuperar la dimensión metafórica y poética del cuerpo, a través de la evocación, soñándolo y ensoñándolo: “Tal vez podamos regresar a la idea primigenia, a la inocencia primera donde cuerpo, alma y espíritu aún no se dividían. Creemos que en ese estado de gracia, de beatitud, encontramos que somos polvo y sueño de estrellas. Tratados de Lumínica nos susurra que el cosmos está aquí, en nuestro cuerpo ensoñado”, dijo el artista.

Ruvalcaba Pérez, quien fuera miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte en 2006 y 2015, detalla que a través de esta propuesta, busca que el espectador amplíe su sentido de respeto y entendimiento hacia el cuerpo y que no se vea como una entidad inferior a la mente o al espíritu.

“Las tres son una sola entidad, es como el viejo adagio de qué fue primero, la gallina o el huevo. Esto es imposible de responder. Creo que el cuerpo es el gran campo de batalla del mundo contemporáneo: nos define, nos acota, nos da identidad, nos singulariza y nos hace reconocibles. Y la batalla ya no es por las almas de los individuos, es por sus cuerpos”.

Sobre el proceso creativo, el artista comenta que los temas que aborda a través de Óscar Ruvalcaba Cía. Danza Contemporánea son cada vez más de corte filosófico, casi religioso, y la madurez de los intérpretes es evidente, lo que ha permitido hacer de la danza una metáfora en busca de la evocación poética.

Fundada en 1991, la agrupación se ha presentado en diversos foros como el Palacio de Bellas Artes, la Sala Miguel Covarrubias, los teatros de la Ciudad, de las Artes y de la Danza Guillermina Bravo, y ha sido invitada a varios de los principales festivales de danza de México.

En 2011 recibió el Premio de la Crítica del XXXI Premio INBA-UAM por Himnos de ciudad y en 2012 el EPRO Danza 2012 por Los reinos de este mundo. En 2013 fue beneficiada por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes en su programa Rutas Escénicas, para apoyar su gira por España. Entre sus obras destacan HimnoCarlota, la del jardín de BélgicaTres árboles altos contra un paisaje rojoPersonas desaparecidasHéroes de guerra y Crónica desde mi cuerpo mutilado. Se ha presentado en Europa, Centroamérica y Estados Unidos.

Óscar Ruvalcaba ha realizado obras para la Compañía Nacional de Danza, el Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac), Contempodanza, el Ballet Independiente, Nemian, Opus Nigrum, el Ballet del Nuevo Siglo, la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello, entre otras, y ha colaborado con algunos de los coreógrafos más importantes de su generación, además de ser invitado como jurado en diversos concursos de coreografía e interpretación. Actualmente es miembro del Consejo Artístico del Ceprodac.

Fuente: INBAL

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