Alan Stark o la virtud de la generosidad de compartir el conocimiento

 

 

Alan Stark o la virtud de la generosidad de compartir el conocimiento

Por Óscar Flores Martínez

 

Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras,
dadivosos, generosos. I Timoteo, 6:18

La noticia del deceso del bailarín, maestro, investigador y funcionario Alan Stark (Alan Hugh John Stark Dickinson. Leigh-on-Sea, Essex, Inglaterra, 21 de agosto de 1928­–Ciudad de México, 30 de septiembre de 2018) circuló con inusitada rapidez en las redes sociales y no sólo dentro del reducido ámbito dancístico mexicano. Al observar con cierto detenimiento este fenómeno, llama aún más la atención la respuesta emotiva de la gente de danza de múltiples generaciones, de representantes de géneros y especialidades disímiles.

Este gentleman inglés llegó a México –según apunta un texto biográfico redactado por Javier Contreras Villaseñor– en 1964. Quienes tuvimos la fortuna de conocerlo en algún momento de su estadía en nuestro país, sabemos que Stark fue un hombre luminoso, de múltiples virtudes. Quiero recordarlo hoy especialmente por una: la generosidad. En particular, de su generosidad de compartir el conocimiento

Afirmar con la frase consabida de que su muerte “constituye una pérdida irreparable” constituye una verdad contundente, innegable. Stark fue un hombre de una sólida cultura. Fue un estudioso del arte dancístico que no se contentó con dominar el oficio desde la técnica, la interpretación y/o la creación. Fue mucho más allá al analizar el movimiento y la ejecución, lo mismo si el objeto de estudio eran niñas principiantes, estudiantes de danza avanzados y/o bailarinas de nivel internacional como Pilar Rioja o Margarita Gordon.

Podríamos hablar que Alan Stark se especializó primero en Danza española (primero en Inglaterra con Lucile Armstrong y posteriormente en España con Pedro Azorín, la Quica, Antonio Cabello, la familia Pericet, Realito, entre muchos otros; además de diversos viajes de estudio por varias regiones españolas.

Después, en las danzas de la Alta Edad Media y el Renacimiento. Es muy posible que nadie como él en México haya profundizado en el estudio histórico e historiográfico de la danza de estos períodos. Por ello, Stark miembro de importantes asociaciones académicas como The Society fo Dance Research, The Dolmetsch Historical Dance Society, The Society for Dance History Scholars, entre otras.

Pero Stark nunca se encerró en una torre de marfil. Su capacidad de análisis, sus conocimientos teóricos, escénicos e históricos se prodigaron en reconstrucciones de danzas del Renacimiento lo mismo para bailarines profesionales que estudiantes de diversos niveles, coreografías para películas de época, conferencias de divulgación, investigaciones de alta especialidad, cursos abiertos, pláticas informales, diversas clases en escuelas profesionales de danza (la última de ellas: la Academia de la Danza Mexicana), entre un largo etcétera.

Stark estaba convencido que si el conocimiento no se difundía a todos los niveles sería letra muerta, que sería una acumulación de datos estériles, que no sería jamás útil para la evolución del bailarín y de la danza misma.

La generosidad de Stark con Producciones Pasión por la Danza

Para Producciones Pasión por la Danza fue un honor haber contado con su participación como juez en la mayoría de las competencias que hemos organizado. Sus comentarios en las charlas de retroalimentación con los maestros de las diversas academias participantes fueron siempre certeros, aportando precisas observaciones para el desarrollo técnico y artístico de los jóvenes estudiantes, tanto como para depurar el oficio del docente.

Tuvimos la fortuna de que montó dos coreografías (Siete danzas del Renacimiento y Danzas inglesas de 1651) que fueron interpretadas por algunas de las ganadoras de la categoría infantil, en las cuales las niñas pudieron tener acceso a relevantes piezas dancísticas que aunque poco conocidas en nuestro país, forman parte sustancial en un proceso evolutivo que culminó en la conformación de la danza escénica en Occidente.

En las dos reconstrucciones históricas hechas por Alan Stark, las niñas aprendieron no sólo intrincadas secuencias de diseños espaciales y temporales, sino además diversos elementos de proyección escénica y reconocer que el movimiento y la música pueden tener una interacción dinámica y compleja.

No menos importante fue el curso Desempeño escénico donde Alan Stark abordó diversos elementos que conforman la interpretación del bailarín, tomar conciencia de ellos y cómo pueden ser estimulados para mejorar el oficio del intérprete.

Desafortunadamente, el proyecto más ambicioso del maestro Stark con Producciones Pasión por la Danza no pudo llevarse a buen fin. Alan Stark haría una coreografía usando diversas secuencias de movimiento creadas cuando se llevaba a cabo la transición de las danzas cortesanas llevadas a la escena a lo que sería el lenguaje balletístico.

Bien dice el dicho que “una imagen vale más que mil palabras”. Invitamos a ver un pequeño video conformado con fragmentos de las aportaciones de Alan Stark para Producciones Pasión por la Danza.

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