Un colorido Quijote para el público guanajuatense

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Un colorido Quijote para el público guanajuatense

Desde las escalinatas de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato, y bajo constante chipi chipi, los invitados a las Bodas de Camacho disfrutaron de un colorido y alegre espectáculo.

La noche del jueves seis de octubre el Ballet de Jalisco presentó Don Quijote, una pieza de Ludwing Minkus que, basada en la novela de Cervantes, narra el amor entre un barbero y una joven a quien su padre quiere obligar a casarse con Camacho, el rico del pueblo. El Quijote y Sancho llegan al pueblo y aquél confunde a la joven con su Dulcinea. Entonces reta a duelo a Camacho y sin proponérselo, el Quijote logra que venza el amor.

Pocos minutos antes del inicio del espectáculo el cielo de Guanajuato se cubrió de una nube rebosante de lluvia. Tras el escenario los jóvenes bailarines del Ballet de Jalisco, maquillados, fundados en mallas y leotardos, estaban nerviosos de quedarse sin público.

Pero la gente resistió. La lluvia no espantó a los invitados a las bodas de Camacho, que permanecieron ahí -bajo paraguas, improvisados impermeables de bolsas plásticas, cartones o tan solo dejándose mojar- contra los pronósticos del director del Ballet de Jalisco, Dariusz Blajer.

“Me da mucho gusto que estén ahí, pero me apena que mojándose bajo la lluvia”, dijo en el intermedio, vestido en su cómico traje de Camacho, un saco de satín azul y una chillante peluca roja que le hacían ver más colorado el rostro y más azules los ojos.

Junto a él, los bailarines que interpretaban a Don Quijote y Lorenzo, estaban más emocionados por los aplausos del público que preocupados por la salud de los asistentes.

“Teníamos temor de que se fuera a retrasar o a suspender el espectáculo por la lluvia, pero es muy emocionante que la gente siga aquí, es un público muy generoso”, dijo Lorenzo antes de volver de puntillas al escenario.

El Ballet de Jalisco es una joven agrupación que reúne a 18 bailarines de fijo, bajo la dirección de Dariusz Blajer. Para el montaje de esta pieza, la compañía convocó a bailarines invitados y sumó un equipo de más de 30 bailarines en escena. En su historia han interpretado piezas como El Cascanueces, La Bella Durmiente, Aprendiz de Brujo, Who cares y ahora Don Quijote, que se estrenó hace apenas una semana en Jalisco.

Dariusz Blajer, el director y bailarín de origen polaco, tiene una historia larga en México. Llegó hace 30 años y fue bailarín de la Compañía Nacional de Danza del INBA durante 20 años, hasta que se convirtió en su director entre 2003 y 2008. En el año 2013 llegó a fundar el Ballet de Jalisco y en estos 3 años ha trabajado con 18 bailarines jóvenes un proyecto que igual busca poner en escena piezas de historias clásicas, que intentar con ballets contemporáneos.

“Sé que la mentalidad del público mexicano es de historias, le gusta más ballets viejos que modernos no entendibles, pero quiero decirles que hay muchos ballets modernos entendibles; voy a tratar de que el público pueda descubrir lo que queremos decir en el escenario. Esto es la flexibilidad de una compañía”, dijo en una entrevista al diario El Informador cuando quedó al mando de la agrupación en 2013.

Eso dijo entonces. Pero esta noche, el director y su grupo de bailarines satisficieron al público con una alegre pieza clásica donde, con mucho humor, triunfa el amor

Fuente: Festival Internacional Cervantino 2016

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