Presentará la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea su temporada de primavera

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Presentará la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea su temporada de primavera

Estudiantes de la licenciatura en danza contemporánea de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea (ENDCC) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) ofrecerán su temporada de primavera, integrada por una serie de piezas dirigidas por destacados coreógrafos y maestros de la institución. El programa presentará una propuesta diversa para todo tipo de público.

Las funciones serán en la Plaza de la Danza del Centro Nacional de las Artes (Cenart), del 18 al 20 de marzo a las 10:30 horas, del 25 al 27 a las 11:00, y el 21 y el 28 al mediodía.

La primera coreografía, Metamorfosis de Francisco Illescas, estará a cargo de los alumnos de primer año. “Son muy jóvenes, pero la labor de un profesor que es coreógrafo en una escuela tiene que ver con la capacidad de adaptarse al grupo que le llega y a los intereses personales de los estudiantes. A partir de improvisaciones y ejercicios donde sacaron a flote sus propios sueños se detonó la obra Metamorfosis, una metáfora relacionada con la transformación de un ser humano en otra cosa”, comentó en entrevista Francisco Illescas.

Los estudiantes de segundo año ofrecerán una serie de secuencias de movimientos, creadas por ellos mismos a partir de sus nombres. La pieza se llama La espiral, con idea y dirección coreográfica de Mirta Blostein.

Los alumnos de cuarto año llevarán a escena la obra El león y el cordero, idea y diseño coreográfico de Beto Pérez, la cual aborda la parte oscura del ser humano y las relaciones que se establecen entre un grupo heterogéneo de personas.

No hay palabras que rompan el hielo es el título de la coreografía que dirige la maestra Laura Rocha, en la que participarán estudiantes de tercer año. La obra plantea el tema de los jóvenes urbanos en un contexto donde existen muchas inquietudes e inconformidad por las pocas posibilidades que tienen de desarrollo. Alumnos de cuarto año escenificarán Like, que trata sobre los estereotipos de la juventud y sus máximos anhelos, algunos de ellos basados en frivolidades.

“La diversidad de propuestas es muy grande y no hay una obra que se parezca a otra. Habrá coreografías para todos los gustos. El trabajo es profesional, pues, aunque son funciones estudiantiles, se cuidan todos los detalles”, señaló Illescas.

Afirmó que la ENDCC forma bailarines de alto nivel técnico e interpretativo, quienes también son partícipes del proceso creativo: “En mayor o menor medida, los maestros propiciamos que ellos se involucren en el trabajo coreográfico. En todo el semestre se desarrollan estrategias para ello. En el caso del primer año, grupo del que estoy a cargo, tuvimos un semestre para prepararnos, y ahora esta será su primera práctica escénica, al aire libre y con un alto grado de dificultad, porque no es lo mismo estar cobijado por la oscuridad del teatro y saber que existe el público, pero no verlo, que estar en un lugar abierto donde se confrontan las miradas”.

Destacó como una de las grandes virtudes de la escuela a la gran cantidad de prácticas escénicas que tienen los alumnos, las cuales permiten desarrollar su capacidad de confrontarse con el público. “Esto implica la experiencia que adquieren y que los hace aptos a la hora de enfrentarse al entorno profesional de la danza”, una profesión corta, con un promedio de vida artística que va de los 10 a los 12 años, por lo cual, posteriormente, el bailarín busca otras opciones más allá de la propia escena, aclaró.

“Estamos conscientes de esto, por eso a los futuros bailarines debemos foguearlos inmediatamente. Es una carrera contrarreloj y la práctica escénica tiene que llevarse desde que estudian”, concluyó.

Fuente: INBA

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