El Cenidi Danza presentará la reedición de Mujeres de danza combativa y Frutos de mujer. Las mujeres en la danza escénica

11079192_484913951662502_320338094_n

El Cenidi Danza presentará la reedición de Mujeres de danza combativa y Frutos de mujer. Las mujeres en la danza escénica

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), a través del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidi Danza), presentará las reediciones de los libros Mujeres de danza combativa y Frutos de mujer. Las mujeres en la danza escénica, ambos de Margarita Tortajada, investigadora pionera en los estudios de género dentro de la danza.

La presentación se llevará a cabo en el Aula Magna José Vasconcelos del Centro Nacional de las Artes el viernes 27 de marzo a las 19:00 horas, y estará a cargo de Jorge S. Gutiérrez, subdirector general de Educación e Investigación Artísticas del INBA; Ricardo Calderón, Angélica Íñiguez, Dolores Ponce y Elizabeth Cámara como moderadora.

Mujeres de danza combativa compila la vida y obra de diez mujeres a partir de sus relatos e historias acerca de su labor dentro del campo dancístico. “Con este trabajo quisimos darle salida al proyecto Historia oral de la danza en México en el siglo XX que coordinaba Felipe Segura y que contenía muchas entrevistas que hizo el maestro a personalidades de la danza. De ellas escogí a diez mujeres que representaran la reconstrucción de la historia de la danza moderna en México”, refirió la investigadora en entrevista.

“Se trata de la primera generación de bailarinas, coreógrafas y directoras en orden cronológico, Magda Montoya –quien participó en el primer montaje que Waldeen hizo en México y tuvo compañías independientes–, Rosa Reyna, Josefina Lavalle, Evelia Beristáin, Lin Durán, Roseyra Marenco, Valentina Castro, Bodil Genkel, Rocío Sagaón y Martha Bracho”.

Destacó que Mujeres de danza combativa reúne testimonios de todas, con imágenes y una breve semblanza de cada una para resaltar su importancia y trascendencia: “Es un libro bellísimo porque son ellas hablando, son sus ideas y frustraciones; es reconstruir la vida de ellas y de la historia de la danza desde ellas como mujeres; es un homenaje a ellas, quienes fueron personas muy cercanas a mí como amigas, compañeras y maestras”.

Por otra parte, Frutos de mujer. Las mujeres en la danza escénica presenta a las figuras que a nivel escénico tuvieron mayor trascendencia y cuya producción coreográfica fue más impactante. “Es una edición mucho más teórica. Aquí presento a siete mujeres: las Campobello, Waldeen, Anna Sokolow, Guillermina Bravo, Ana Mérida y Amalia Hernández desde una perspectiva más elaborada.

Busqué en la danza escénica, desde su surgimiento a finales del siglo XVII, la guerra de sexos que se desató en ese campo, hasta que las mujeres lograron imponerse como bailarinas”.

Consideró que ambas publicaciones pretenden reivindicar el papel de la mujer dentro de esta disciplina artística. “La danza en sí misma no tiene voz, y las mujeres no tienen voz en la historia. Se han desarrollado en un espacio de silencio. Yo quería dar una explicación y tocarlas a ellas, contar cuáles fueron sus motivaciones y trayectorias. Este tipo de trabajos con perspectiva de género es para mostrar a las demás mujeres que sí se puede, independientemente de la situaciones adversas y de la desigualdad”.

Las mujeres han destacado dentro de la danza por su tesón y su amor hacia este arte, agregó. “Se atrevieron a retar a sus familias, a los prejuicios sociales y a los estereotipos que de ellas se tienen; demostraron que debieron luchar por lo que necesitaban y que hicieron lo que tenían que hacer. No solo creyeron en sí mismas, sino que construyeron un campo y buscaron un lugar y un reconocimiento social en la danza y que se entendiera que aportaron a la cultura del país. La generación de las mujeres que comenzaron a bailar en los años de danza moderna, las que se formaron con Waldeen y Anna Sokolow. Son las representantes de cada una de las compañías importantes de su momento. Están, cuarenta y cincuenta tenía bien claro el sentido social de la danza y del nacionalismo”.

Margarita Tortajada explicó que para la reedición de ambos volúmenes tuvo que releer todo, revisarlo y actualizarlo. “Mujeres de danza combativa es para todo público. Me han escrito jóvenes de diversas partes de México para decirme que los impulsó a bailar. En Frutos de mujer hay un gran interés por el trabajo de Ana Mérida, Guillermina Bravo y Amalia Hernández. Es una manera de decirles a los jóvenes que antes de ellos estuvieron otras personas y que gracias a ellas tienen sus escuelas, compañías, becas y festivales.

“Ojalá estos libros sean motivo para que la gente se acerque más a la danza y que lean, conozcan y entiendan que la danza no solo es bailar, sino que también es pensar, escribir, reflexionar, debatir, construir y muchas otras cosas”, concluyó.

Margarita Tortajada es licenciada en ciencia política por la Universidad Nacional Autónoma de México, maestra en educación e investigación artísticas por el INBA y doctora en ciencias sociales por la Universidad Autónoma Metropolitana. Se desempeña como investigadora del Cenidi Danza desde 1988.

Asimismo, es integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Conjunta su experiencia dancística y su formación académica en los diversos trabajos que ha realizado sobre la disciplina y sus representantes. Es autora de textos de reflexión sobre la teoría propia de este arte, así como de análisis históricos de la danza mexicana. Destacan sus libros Danza y poder; La danza escénica de la Revolución Mexicana, nacionalista y vigorosa; Luis Fandiño, danza generosa y perfecta; Danza y género; Danza de hombre, y 75 años de danza en el Palacio de Bellas Artes, entre otros.

Actualmente desarrolla el proyecto de investigación Danza y dolor. Es maestra de historia de la danza en la Escuela de Danza Contemporánea del Centro Cultural Ollin Yoliztli de la Secretaria de Cultura del Gobierno del Distrito Federal.

Fuente: INBA

Comentarios