Raquel Tibol o La pasión crítica

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Raquel Tibol o La pasión crítica

Por Óscar Flores Martínez

El fallecimiento de la crítica e historiadora de arte Raquel Tibol (Basavilbaso, Argentina, 14 de diciembre de 1923-Ciudad de México, 22 de febrero de 2015) constituye una sensible pérdida no sólo para el ámbito de las Artes Visuales en general, sino también para el mundo de la crítica de la Danza de México en particular.

Lamentablemente, las primeras informaciones y biografías publicadas en diversos medios surgidas ante la noticia del deceso de la Mtra. Tibol se han centrado básicamente en lo anecdótico: que si abofeteó a Siqueiros por unas declaraciones xenofóbicas, que si vivió un tiempo en la casa de Frida Kahlo, que si nunca se afilió a un partido político, que si los artísticas plásticos sentían verdadero temor ante sus juicios, entre otros tópicos.

Por fortuna, la relevancia del trabajo de la crítica nacionalizada mexicana en 1961 sobrepasa –y por mucho– estos hechos que si bien pueden ser importantes en un contexto determinado, quedan rebasados ante su mirada y juicio crítico, básicamente sustentados por el rigor académico de su trabajo y un gran sentido ético.

Raquel Tibol no era infalible, ni creo que ella hubiera querido serlo. Se podía estar de acuerdo o no con sus juicios. Lo importante en su labor crítica se basó en su argumentación precisa, su profunda reflexión estética en torno a la obra artística.

Es por ello que como acertadamente comenta el doctor en Historia del Arte Renato González Mello “… las artes de la segunda mitad del siglo XX, no se entienden sin su participación como crítica. De manera que indudablemente será una parte muy importante en cualquier historia que se escriba de esa época. Lo que se investigue y piense del arte mexicano tendrá que considerar su intervención, su punto de vista, las estrategias que tuvo y la manera en que opinaba”.

Por otra parte, no menos importante, es que para Raquel Tibol el trabajo de “crítico de arte” no admitía ambigüedades. No había lugar para confundir la labor del crítico con la de promotor de artistas o de tendencias artísticas. Aún para la obra de los artistas cercanos a su corazón pudo ser una crítica imparcial.

Y si bien Tibol fue en esencia una especialista en Artes Visuales, la Danza –particularmente la moderna y contemporánea– pudo beneficiarse de su reflexión estética. Cuentan sus biógrafos que su primer trabajo en el periodismo cultural mexicano fue una entrevista con el cineasta Luis Buñuel y que su segunda colaboración fue dedicada a Xavier Francis, un bailarín y coreógrafo norteamericano, radicado en México, de gran influencia para la danza moderna y contemporánea nacional, pero cuya trayectoria independiente floreció fuera de las compañías y tendencias apoyadas desde el oficialismo.

Raquel Tibol sigue muy de cerca el trabajo del Ballet Nacional de México y sus coreógrafos, particularmente el trabajo de Guillermina Bravo, pero también aportó un luminoso artículo al trabajo de otra coreógrafa independiente: Cecilia Appleton.

La crítica de arte también realiza una aportación más sistemática a la danza a través del libro Pasos en la danza mexicana (Textos de Danza 5/Difusión Cultural/UNAM, 1982, 182 páginas) donde recopila y da nueva forma a diversos escritos de diferentes épocas en torno a seis coreógrafos y compositores cercanos a la danza: Anna Sokolow, Carlos Jiménez Mabarak, Xavier Francis, Guillermo Noriega, Guillermo Arriaga y Guillermina Bravo.

“Los seis capítulos que componen este libro deben tomarse como consignaciones y, si así se le antojara a alguien, como cuentos extraídos de la realidad. No son biografías completas ni historias cerradas. La única fuente de materia prima está en los ciento cincuenta artículos, comentarios y notas que sobre danza escribí en diarios y revistas a partir de 1953”, se lee en el primer párrafo de la Advertencia que a manera de prólogo escribió Raquel Tibol.

Dicen que no hay mejor homenaje póstumo que leer –o volver a leer– el trabajo de un escritor que ha fallecido. Me parece que esto sería muy acertado en el caso de Raquel Tibol.

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