Ofrenda Fóramen Réquiem nacido del corazón

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Ofrenda Fóramen Réquiem nacido del corazón

A través de la expresión corporal, el ritmo y la majestuosidad del Réquiem en D menor K. 626 (1793) de Wolfang Amadeus Mozart, seis bailarines narraron en coreografías ya intensa, ya sutiles, la idea de las ausencia física que, curiosamente, se vive en cada momento, para al final hacer de la muerte un tema de vida.

La interpretación “Sabemos que nuestro destino final será al atravesar el umbral. Sin embargo, hay cosas que nos amarran a la tierra, nos desaparecen, nos esconden.

“Aquí nos mienten, nos callan. A lo lejos como estrellas rojas, nos arrugan con su dolor. Una ofrenda, nuestra danza, nuestro réquiem nacido del corazón”, narra Beatriz Madrid, la directora de la compañía de danza contemporánea Fóramen M. Ballet, al anunciar la tercera llamada en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Sobre el escenario, a oscuras salvo por el haz que emite un pequeño reflector, una joven camina con un pequeño anafre con incienso en combustión en las manos para dar inicio al espectáculo Réquiem (anécdotas de la nostalgia), espectáculo presentado este sábado 21 de febrero en presentación única.

En un ambiente solemne, son montadas tres mesas que a lo largo de la obra desempeñan usos múltiples: igual se convierten en tumbas, que en camas, bancas, un confesionario o en el muro de los lamentos.

Es un montaje sencillo, pero simbólico: el duelo en el escenario, donde tres parejas de bailarines (tres hombres y tres mujeres) vestidas de negro, motivan la reflexión sobre la muerte, el cierre de ciclos y todo aquello que da sentido a la existencia.

Las emociones que emergen durante la pérdida de un ser querido son depositadas en los movimientos de los bailarines: la frustración, la tristeza o la confusión ante la partida sin regreso son sentimientos que se apoderan del espectador, pues en el recinto se alcanzan a escuchar sollozos.

Al fondo del escenario se proyectan imágenes de cine y la pieza –música y danza– cobra intensidad hasta que uno a uno los bailarines se desmoronan para dejar en blanco el espacio y llenar con luz el vacío. Los danzantes se acercan a la luz, se estrellan en ella y cruzan el umbral.

De pie, los asistentes aplaudieron el trabajo de los creadores de Fóramen M. Ballet y su Réquiem (anécdotas de la nostalgia).

Al final, tanto la directora Beatriz Madrid, como la Compañía Fóramen Ballet vieron premiado su trabajo por la Asociación Ibero-Americana Filipina de Ateneos y El Ateneo Amicus-Nabor Carrillo, que entregaron una litografía que hacen los artistas del Río Sena, en la Catedral de Notre Dame, para reconocer la obra dancística.

Fuente: Secretaría de Cultura Ciudad de México

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