Un espacio íntimo para disfrutar la danza

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Un espacio íntimo para disfrutar la danza

Por Óscar Flores Martínez

Peter Brook, uno de los teóricos y directores de teatro más importantes en tiempos recientes, sostiene que para que el teatro exista sólo se necesita un actor, un espectador y un espacio vacío donde el actor pueda representar. La verdad absoluta de esta teoría traspasa los límites del arte teatral para aplicarse sin problema alguno a cualquier otro arte representativo como es la danza.

Sin embargo, es una idea muy acendrada –no sólo en México, sino de otras latitudes– de que únicamente dentro de un edificio construido especialmente para la representación escénica, ésta podrá adquirir legitimación no sólo artística, sino social.

No es este el espacio para analizar lo acertado o no de tal concepto, sino el llamar la atención que tener un teatro disponible para cobijar una representación siempre ha sido difícil de lograr, más en un momento como el que vivimos, en que el pensamiento neoliberal mantiene un gran peso.

Y si para los profesionales de amplia trayectoria constituye una costosa y difícil odisea, cuando se trata de artistas en formación esta tarea adquiere tintes de misión imposible.

Sin embargo, la confrontación del artista (en este caso el coreógrafo y el intérprete) con el público resulta vital e ineludible. Y, cuando los creadores e intérpretes están en proceso de maduración, el contacto con el público resulta necesarísimo.

¿Por qué? Simplemente porque el artista que en su primera obra crea una obra maestra o el intérprete que en su debut deslumbra no sólo por su técnica perfecta sino por su maestría interpretativa resultan un fenómeno tan excepcional que se ve sólo muy de vez en cuando en varias generaciones.

Madurar los talentos de creadores e intérpretes requiere de procesos no sólo muy cuidadosos, sino que demandan planes educativos a mediano y largo plazo.

En nuestro país después de los gobiernos posrevolucionarios, la formación artística de los futuros profesionales de la danza prácticamente se ha circunscrito a las escuelas oficiales de instituciones como el INBA o, en tiempos relativamente recientes, algunas universidades del interior del país.

Pero estos esfuerzos se han limitado a pocas expresiones dancísticas: ballet, danza moderna y contemporánea, así como folclor. Por otra parte, las escuelas oficiales han impuesto necesariamente estrictos procesos de selección para los aspirantes, que necesariamente deja fuera de la educación de calidad a quienes no satisfagan los requerimientos.

Este largo preámbulo tiene el objetivo de contextualizar el valioso esfuerzo que, tanto en el plano educativo como al abrir un espacio para la representación de danza, realiza el estudio SIETEOCHOdance center en fechas recientes en la ciudad de México.

En esta ocasión, me centraré en comentar el hecho que esta institución bajo la dirección general de Carolina Laris y la coordinación académica de Cynthia Paris presentó la noche del pasado 16 de diciembre una función integrada por obras de Bernardo Carmona, Karime Ramírez, Perla Romo, Arturo García, José López, Karla Suárez, Ugo (sic) Ruíz, José Roberto Solís y Guillermo Téllez.

Estos maestros de SIETEOCHOdance center ofrecieron obras en géneros que iban desde el Hip-Hop o el “reggaetón”, pasando por el jazz lírico, hasta la danza contemporánea y el teatro musical, creadas para casi 30 alumnos suyos, cuyo avance técnico se sitúa entre los niveles de intermedios a profesionales.

El espacio para tal representación fue uno de los salones de la escuela acondicionado con los objetivos de dar “oportunidad de compartir la danza”, no para “juzgar” las obras sino para “disfrutar” de ellas, como apuntó en su breve presentación Carolina Laris.

“Juzgar” y “disfrutar” la danza resultan tareas inevitables, aunque no necesariamente “negativas” o antagónicas. Forman herramientas necesarias para apreciar las obras, sean estas de nivel profesional o estudiantil.

A través de las obras vistas el martes pasado, se vislumbra que algunos coreógrafos están en proceso de maduración; otros como José Roberto Solís, Bernardo Carmona o Guillermo Téllez ostentan ya un oficio consolidado.

Al ser piezas creadas para estudiantes (aun cuando algunos creadores participan en ciertas obras), las diez coreografías presentadas patentizan los objetivos que estos maestros tienen para sus alumnos, más que ser vehículo para sus búsquedas estéticas personales.

Es así que Bernardo Carmona se centra en Don’t tell’em en enfatizar el uso del estilo y el espacio; Karime Ramírez, por su parte, en las cualidades físicas del movimiento en Step out for a while.

Perla Romo, en Destino, se adentra en la aventura de contarnos una historia de manera no lineal; Arturo García opta en Memories por elaborar un ejercicio de corporeizar sentimientos; en tanto Bernardo Carmona explora el erotismo a ritmo de “reggaetón”.

José López y Karla Suárez experimentan en forma paralela la creación y la interpretación en Dueto para explayar las aristas de una relación. Ugo (sic) Ruíz plantea en una pieza titulada como su nombre una ambigua propuesta que por momentos da la impresión de ser una confrontación de dos seres y por otros un solo ser agobiado por sus sentimientos/ideas antagónicas.

En Remix Black Soul Girls, Bernardo Carmona logra un vigoroso ejercicio estilístico de Hip-Hop al que enriquece imprimiéndole a las secuencias de movimiento de su elenco femenino gran energía y carácter.

Por su parte, José Roberto Solís en Toño y Antonio evidencia un dominio de su oficio coreográfico al conseguir no sólo una narración clara de la trama a través a través del movimiento, además imprime un acertado tono fársico a su obra en donde dos hombres de clase trabajadora (Julio César Hernández y Jesús Chacón) dan rienda suelta a sus fantasías sexuales, deseos más ocultos y prejuicios, tras ver una maleta en donde se asoma una ropa íntima femenina.

Finalmente, Steam Heat de Guillermo Téllez resulta un impecable montaje de teatro musical. Desconozco –ya que la información del programa no lo especifica– si Téllez realiza aquí un remontaje de un fragmento de un musical, o si realiza una nueva versión. Pero en este contexto de pieza para estudiantes resulta muy acertado.

Téllez no sólo consigue que sus intérpretes (Jimena Cornejo, Luis Vidal y Juan Pablo Escutia) estén desde el inicio de la coreografía en el tono y el estilo preciso que la obra demanda, sino que logra que sus actores-cantantes-bailarines alcancen momentos de gran virtuosismo.

Para concluir, vale la pena enfatizar que resulta una gran aportación de SIETEOCHOdance center al movimiento dancístico de la ciudad de México abrir un espacio para realizar estos “showcase”, como denomina estas breves funciones de danza, para que los coreógrafos pulan su oficio, los futuros bailarines alcancen de manera sistemática la madurez como intérpretes y, no menos importante, se conforme un público que vaya creciendo de manera simultánea a los artistas.

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SIETEOCHOdance center

Acapulco 31, Col. Roma norte

16 de diciembre de 2014

  • Bernardo Carmona

Hip-Hop – Don’t tell’em

  1. – Fernanda Arratia
  2. – Paulette Fournier

3.- Héctor Sánchez

4.- Karla Aguilar

5.- Ingrid Aquino

  • Karime Ramírez

Jazz Lírico – Step out for a while

  1. – Karime Ramirez
  • Perla Romo

Jazz Lírico – Destino

  1. – Perla Romo
  2. – Edgar González
  3. – Diego Cervantes
  • Arturo Garcia

Jazz Lírico – Memories

  1. – Eddy Medina
  2. – Yuriami Soto
  3. – Frida Benitez
  4. – Gizegh Muñiz
  5. – Karla Suarez
  • Bernardo Carmona

Reggaetón – Guaya Guaya

  1. Ingrid Aquino
  2. Jatziri Aquino
  3. Paulette Romero
  4. Ivette Carrasco
  5. Karla Aguilera
  6. Alejandra Moreno
  • José López y Karla Suarez

Jazz Lirico- Dueto

1.- Karla Suarez

2.- José López

  • Ugo Ruíz

Contemporáneo – Ugo Ruíz

1.- Edgar González

2.- Diego Cervantes

  • Bernardo Carmona

REMIX- BLACK SOUL GIRLS

1.- Rebeca Yamile

2.- Fernanda Hernández

3.- Roxana Luna

4.- Dalia Solís

5.- Dulce Mitzui

  • José Roberto Solís

Contemporáneo- Toño y Antonio

1.-Julio Cesar Hernández

2.- Jesús Chacón

3.- José Roberto Solís

  • Guillermo Téllez

Teatro Musical – Steam Heat

1.- Jimena Cornejo

2.- Luis Vidal

3.- Juan Pablo Escutia

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