Reflexiones en torno a la Danza

Reflexiones en torno a la Danza

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“Dedicarse a la danza es una decisión de vida, porque el amor a la danza es algo que va mas allá que del simple entrenamiento por obligación”, manifestó el maestro Jaime Blanc, bailarín, coreógrafo y maestro, durante treinta y siete años, en el desaparecido Ballet Nacional de México.

Entonces – dijo-lo más importante es que el aspirante a bailarín profesional se pregunte ¿quiero ser un bailarín en verdad?, ¿quiero dedicarme toda la vida a esto?, ¿en verdad necesito la danza?

“Todas las técnicas son la misma, en algún momento dando, todos los profesores abordan la danza desde diferentes puntos de vista, pero en la base misma están todas las técnicas con la cuestión quinesiológica, la metafórica y uso del espacio, pero sobre todo con una ética y una estética”, expresó.

“Y estos vocablos nos remiten a la cuestión fundamental que los aspirantes deben hacerse: ¿qué tipo de bailarín quiero ser? y ¿por qué quiero ser este tipo de bailarín?, y esto me lleva a la coreografía: ¿qué tipo de coreografía me gustaría bailar?, porque el coreógrafo necesita bailarines entrenados para lo que quiere hacer artísticamente y si el bailarín no está entrenado no puede lograr ningún resultado artístico”, apuntó el distinguido maestro.

El maestro Jaime Blanc vertió sus comentarios en la Mesa redonda: La formación en los bailarines, maestros y coreógrafos, realizada en la Escuela Adolfo Prieto del Centro de las Artes, como parte de las actividades del XXIX Encuentro Metropolitano de Danza Contemporánea, organizado por el CONARTE con el apoyo de CONACULTA.

Blanc compartió el foro con las destacadas bailarinas y coreógrafas locales Judith Téllez, Sunny Savoy y Rosa María Robledo.

En su participación, la maestra Judith Téllez afirmó que su formación con la técnica Graham “abrió mi cabeza y mi corazón, y le dio elasticidad a mis piernas”.

“Poco a poco fue entendiendo que si no iba a diario a entrenar mi cuerpo no lograba los objetivos de la clase, el maestro y del grupo”, señaló.

“Pero no fue hasta que una de las maestras tuvo la iniciativa de llevar a estudiantes y otros bailarines formados en la técnica Graham a tomar un taller de verano en la desaparecida compañía Ballet Nacional de México; esto cambio mi vida y visión de la danza, sobre todo porque vi, platiqué y conviví con otros bailarines y supe lo que era ser un bailarín en este país”, expresó.

También dijo que no solo de Graham vive el bailarín, “también en la escuela nos enseñaron otras técnicas, vimos algo de Limón y la técnica Leder, que tiene una sección de improvisación, que me gustaba mucho porque era la hora en que uno experimentaba y de allí surgen cosas más auténticas y orgánicas que con la misma técnica”.

Por su parte, la maestra Sunny Savoy dijo que la formación de bailarines es una decisión que cada maestro debe tomar haciéndose dos preguntas: ¿qué ha hecho este grupo? y la segunda: ¿para qué quieren bailar?

“Porque es diferente la manera que se tiene que atender a un grupo de bailarines y esto depende del estilo y la técnica de lo que van a bailar y sus posibilidades anatómicas”, explicó.

“Como he tenido de joven mucha lucha física con la danza y con mi propio cuerpo en lo que se refiere a mi salud, realmente fue una pasión para mí el buscar estar sana”, apuntó.

“La técnica que imparto a mis alumnos se ha ido transformando y se basa en teorías del movimiento y el objetivo es lograr el potencial de las posibilidades de cada bailarín”, expresó.

 

Fuente: Conaculta

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