Guillermo Arriaga, creador de obra cumbre de la danza moderna nacionalista

Guillermo Arriaga, creador de obra cumbre de la danza moderna nacionalista

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La danza era para Guillermo Arriaga una “maravillosa, tortuosa, sadomasoquista y mágica carrera en el arte”. Creador de más de 400 coreografías, bailarín, director, compositor, coreógrafo, investigador y promotor cultural fallecido en enero pasado, recibió un homenaje póstumo por parte de la Academia de Artes este martes 27 de mayo a las 18:00 horas en el auditorio del Museo Nacional de San Carlos.

En este acto académico participaron Carlos Blas Galindo, Louise Noelle Gras, Manuel Marín y Bernardo González.

De acuerdo con la investigadora del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de la Danza José Limón (Cenidi Danza), Margarita Tortajada Quiroz, Guillermo Arriaga formó parte de la generación de bailarines que rompieron estereotipos sobre los varones en este arte y participó en el movimiento de danza moderna nacionalista, convirtiéndose en el creador de la obra cumbre de éste con Zapata.

“En el escenario, Zapata nace de la tierra, que le da la primera luz, el primer pedazo de aire”, escribió Adriana Malvido, autora del libro Zapata sin bigote. Andanzas de Guillermo Arriaga, el bailarín.

Refleja al pueblo mexicano a través de la figura del héroe de la Revolución y la representación de la tierra, papeles inmortalizados por el propio Arriaga y la bailarina Rocío Sagaón, con la música de José Pablo Moncayo y la escenografía y vestuario de Miguel Covarrubias.

El resultado es una obra en la que un bailarín con el torso desnudo y pantalón de manta danza acompañado de una mujer, hasta el momento de su muerte, en un contexto revolucionario.

El reconocido bailarín a nivel internacional José Limón dijo que quedó conmovido con Zapata, al ser producto de un varón que en la danza debía desafiar prejuicios y señalamientos.

El estreno se realizó el 10 de agosto de 1953 en el IV Festival Mundial de la Juventud en Bucarest, Rumania, y en México se presentó el 31 de octubre del mismo año en el Teatro Juárez, de Guanajuato, y el 10 de noviembre en el Palacio de Bellas Artes, consiguiendo el reconocimiento e impacto de críticos, cronistas, bailarines y público en general.

“El contenido nos habla de un Zapata que de manera abstracta, sin traer sombrero o bigote, representa a todos los campesinos mexicanos que sufren una situación de abuso sobre sus tierras, explicó Rodrigo González, director, con Arriaga, de la Compañía Mexicana de Danza Contemporánea.

“Eso sigue siendo un mensaje vigente: la tierra abusada, violada. Por eso se baila y la gente se sigue conmoviendo, emocionando y nos sigue dejando un mensaje de no bajar las manos y seguir luchando por un México digno”.

Agregó que esta pieza se convirtió en un hito en la danza, porque la estructura está muy bien hecha, al mismo tiempo que los arreglos a la música de José Pablo Moncayo, la dramaturgia y la evolución coreográfica, hacen que tenga todo para ser una pieza magistral.

“Una obra de arte nunca pasa de moda. Más que una pieza museística, es una pieza que vale la pena replicar y repetir e interpretar”, dijo el joven bailarín y coreógrafo.

En 1979, en el marco del centenario del natalicio del Caudillo del Sur, la bailarina Cora Flores interpretó Zapata al lado de Guillermo Arriaga, cuando éste tenía 53 años y ningún bailarín quería interpretarla porque la consideraban una obra pasada de moda.

Sin embargo, el paso del tiempo le hizo justicia y cobró tanta fama y popularidad “que todo mundo la quería bailar y se sigue haciendo con éxito increíble. Es la obra que más veces bailé, tanto que en una ocasión en Perisur una señora se me acercó a decirme: ¡qué no se sabe otro bailecito!”, agregó la maestra. 

La ganadora del Premio Raúl Flores Canelo 2006 reconoció que en Zapata lo que más cuenta es la interpretación por encima de la técnica: “Hay que sentir cada paso en la coreografía (…) En esa época, más que por su estilo, a los bailarines los definías por su personalidad. Cada uno de los de la Época de oro de la danza eran irrepetibles e inconfundibles, uno sabía cómo se movía Guillermo o Ana Mérida o Rocío Sagaón”.

 

Fuente: Conaculta

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